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HOTELES de esquí y montaña 2005/06
Colección Guías con encanto EL PAÍS AGUILAR
Páginas: 45 a 47
AL PRINCIPIO FUE LA ABADÍA.
Cuatro modestos lienzos de piedra desde los que un monago
invocaba al dios de los valles y las cresterías, de
los hilos celestes y las vidas, entre los dominios de pizarra
que desmadejan tejados en Tramacastilla de Tena. Luego se
hicieron el hostal y la luz, los ventanales crepusculares
a cuya transparencia se asomaban las sierras y en cuyos alféizares
florecían las nieves invernales. Desde los ábsides
efímeros fueron apareciendo otros lujos terrenales,
la voz de las familias y la cultura de las aguas termales,
el ornato sin destello y los dormitorios núbiles, donde
los mimos de casa vieja trajeron recuerdos imborrables al
huésped poeta. En la fertilidad del tiempo crecieron
los deseos de Juan Ignacio Pérez y Anabel Costas, los
dueños privilegiados de este rutilante establecimiento.
… la pareja pudo emprender la otra aventura hotelera
con vistas a los Pirineos nevados y a la creciente influencia
del esquí turístico en las estaciones próximas
de Panticosa y Formigal. Ahora vierten lo mejor de sí
mismos en más de una treintena de habitaciones amuebladas
con sensibilidad y buenas maneras, especialmente en la suite
de 100 metros cuadrados del ático, con acceso independiente
y vistas al embalse de Búbal, con la Peña Telera
al fondo. Una bañera de hidromasaje, integrada en el
salón, añade picardía al anochecer temprano
del invierno en la montaña. Más seria parece
la sensualidad cromática de la tapicería, en
seda china y algodón egipcio, o el sillón-puf
Maceda del diseñador Jorge Varela.
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