Revista:
El Club de la Buena Vida Edición: 2003. Sección:
Esquí Página 24 El
último refugio
Juan Ignacio y Anabel han optado por seguir su instinto empresarial
basándose en una gran máxima: la Calidad. Calidad
que intentan plasmar en todo lo que conlleva el negocio hotelero,
desde la rehabilitación hasta el último detalle
del servicio. En un edificio que data de 1470 y que era una
antigua abadía, han sabido aprovechar el buen hacer del
arquitecto Luis Serrano para proyectar este hotel en el que
se conjuga piedra, madera y pizarra siguiendo los cánones
arquitectónicos de esta parte del Pirineo oscense. En
su interior la decoración conjuga estos mismos materiales
con tapicerías en tonos crudos y una iluminación
cuidada que proporciona una atmósfera cálida e
íntima. |